Para comenzar nuestro análisis con alguna base histórica, veamos el punto de vista del economista austriaco Joseph A. Schumpeter.
En su libro “Capitalismo, socialismo y democracia”, publicado en 1942, Schumpeter afirma que el emprendedor es un visionario que ve más allá del sentido común y se da cuenta de esta visión.
El hecho de poner en práctica la visión es fundamental para diferenciar al emprendedor del soñador. Después de todo, ¿cuántas buenas ideas has visto? O mejor aún, ¿cuántas ideas geniales has tenido?
Sin ejecución, una idea es solo un pensamiento al azar. El emprendimiento implica la generación de valor, que solo ocurre con acciones concretas.
En la mayoría de los casos, las visiones de los emprendedores son para resolver los principales problemas que afectan a muchas personas. Como resultado, es posible ganar mucho reconocimiento, dinero y poder como emprendedor.
Pero el objetivo principal es cumplir una meta, ya sea que se trata de resolver un problema o una manera de hacer la vida más fácil para los demás.